Cuando surge una emoción intensa, la amígdala toma el control, reduciendo la capacidad de razonamiento. Este fenómeno, conocido como amygdala hijack, provoca impulsividad, gritos, explosiones emocionales o bloqueo. La técnica de “pausa consciente” deriva de la Terapia Dialéctico-Conductual (TDC) y del mindfulness clínico. Consiste en detenerse 3 segundos, respirar, nombrar la emoción y decidir la acción. Nombrar emociones activa la corteza prefrontal, lo cual disminuye intensidad emocional (Fenómeno: Affect Labeling). Este post también incluye estrategias de autorregulación fisiológica como respiración diafragmática y anclaje sensorial.
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